Viernes 17 de Noviembre del 2017

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Expertos de Perú y el Extranjero estuvieron presentes en Seminario del Sineace.

 Las competencias de un trabajador certificado podrán ser reconocidas en cualquier país de la región latinoamericana si se estableciera un marco unificado de cualificaciones en la región, lo cual se traducirá en una mayor competitividad y movilidad laboral de las personas, sostuvo Francisca Arbizu, experta del Centro Interamericano para el Desarrollo del Conocimiento en la Formación Profesional (Cinterfor).

Así lo manifestó en el marco del Seminario Internacional y 9° Encuentro de la Red Latinoamericana de Desarrollo de Competencias y Organizaciones Sostenibles: “Competencias para la empleabilidad, la calidad educativa y la competitividad”, organizado por el Sistema Nacional de Evaluación, Acreditación y Certificación de la Calidad Educativa (Sineace).

“La idea es conseguir espacios donde la gente se pueda mover para trabajar, para estudiar y para formarse y que sea más allá de las fronteras de cada país, eso es buscar un marco latinoamericano de competencias”, apuntó la experta española cuya institución coordina con la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

En ese sentido, dijo que para lograr ese propósito se requiere coordinación y convergencia en ciertas políticas de educación y formación, sin que eso signifique que el país pierda su identidad y cultura. De ser así, una persona formada en un Estado contará con el reconocimiento para estudiar y trabajar en otro Estado latinoamericano donde se cuenten con los mismos protocolos y normas de competencia o un solo marco de cualificaciones.

En América Latina, cada país tiene su propio sistema de educación y de formación, pero en las funciones laborales no hay muchas diferencias. Lo que un trabajador hace en su país también lo pude hacer en otro país, más aun cuando las misma empresas tiene sedes en distintos estados. Por lo tanto, “los conocimientos y las capacidades que requiere el trabajador son similares”. Esto se justifica en el contexto actual de la globalización y la innovación tecnológica.

“Cuando nos demos cuenta que la cualificación de las personas llevan hacia una mayor productividad y que la competitividad de las empresas sea mayor, entonces este tema entrará en la agenda pública”, manifestó.

Durante el desarrollo del mencionado evento, también participó Daniel Alfaro, representante del Ministerio de Educación, quien dio a conocer  los avances del Perú en la elaboración del marco nacional de cualificación, enfocando en la relación entre educación y competencias. “Debemos formar estudiantes basándonos en lo requerido por el sector productivo“, dijo, en parte de su disertación. Además, destacó que las políticas educativas en el país promueven el aprendizaje para la vida.

En la mesa redonda sobre certificación de competencias en el sector rural para la inclusión social hubo experiencias muy interesantes. Desde el trabajo en Bolivia, Edwin Lazarte, del Sistema Plurinacional de Certificación de Competencias de ese país, expresó que  lo primero que hicieron para desarrollar estos procesos es crear las normas pertinentes. Partieron desde la certificación de competencias para conocer sus fortalezas.

En tanto, Ricardo Romero, del programa Agrorural del Ministerio de Agricultura y Riego, presentó los resultados del proyecto “Certificación de competencias productivas en talentos rurales”, el cual se basa en conocimientos y el desempeño de las personas en el trabajo, en coordinación con organizaciones de apoyo a dicho trabajo a fin de llegar a las zonas de poca accesibilidad geográfica. Afirmó que las personas certificadas han incrementado considerablemente sus ingresos y reciben recomendaciones de buenas prácticas en su labor.

A su turno, Walter Ledesma, del Instituto de negocios y Metodología de Ayacucho, propuso eliminar las barreras de todo tipo para que los productores sean insertados al proceso de certificación, permitiéndoles el acceso a la tecnología y usando su propio lenguaje, de tal forma que el evaluador se adecue al lenguaje y cultura de los productores. “La integración social requiere de personas al servicio de personas”, acotó.