Viernes 14 de Diciembre del 2018

  • Recomiendan expertos reunidos en III Congreso Nacional: “Evaluación: Herramienta de cambio” organizado por el Sineace.

Los procesos de evaluación interna y externa son herramientas fundamentales para generar cambios en las instituciones educativas en beneficio de sus estudiantes, fue una de las conclusiones en el primer día de sesiones del III Congreso Nacional “Evaluación: Herramienta de cambio”, organizado por el Sistema Nacional de Evaluación, Acreditación y Certificación de la Calidad Educativa (Sineace).

En ese marco, la presidenta del Sineace, Carolina Barrios Valdivia, sostuvo que la evaluación es un factor fundamental para iniciar los procesos de mejora.

“Cuando se habla de mejora, la evaluación es la protagonista. Este proceso implica crecimiento y aprendizaje, a lo cual se suma la valoración y el uso adecuado de la información. Todos esos componentes lo convierten en una herramienta fundamental de gestión. Por ello debemos desarrollar una cultura de evaluación desde lo individual y lo colectivo”, acotó Barrios Valdivia en su discurso de apertura del evento.

También expresó que aún existe cierta desconfianza por lo que representa la evaluación. En ese sentido, dijo que el Sineace cumple su tarea de crear confianza, acreditando la calidad de los servicios educativos.

RECONOCIDOS PONENTES INTERNACIONALES

A su turno, Raúl Aguilera, presidente de la Red Iberoamericana para el Aseguramiento de la Calidad en la Educación Superior (RIACES), enfatizó  en la necesidad de cambiar los paradigmas en torno a la evaluación.

Desde una óptica regional, hizo un análisis de los problemas comunes relacionados con la calidad de la educación superior, señalando entre ellos, la creación indiscriminada de instituciones privadas, la marcada diferencia de los niveles de calidad, la rigidez y escasa actualización de las estructuras académicas y curriculares, y el desarrollo de nuevas instituciones educativas superiores no universitarias.

Aguilera Méndez resaltó también la insuficiente inversión en investigación, la escasez de políticas institucionales y programas de incentivos para mejorar la calidad de los cuerpos académicos, y la pauperización de la profesión docente universitaria en muchos países.

Por su parte, María José Lemaitre, directora ejecutiva de CINDA, en su exposición “Evaluación externa en el marco del aseguramiento de la calidad”, dijo que ese proceso está enfocado en la calidad, buscando el mejoramiento sostenido, teniendo como metodología la combinación entre la autoevaluación y la evaluación externa.

Desde su perspectiva, indicó que la evaluación externa se desarrolla en base a la autoevaluación, vinculándola a la misión y propósitos institucionales, con criterios de calidad y procedimientos definidos por el organismo acreditador. También puede hacerse por pares evaluadores.

De otro lado, Antonio Grande Amarilla, catedrático de ESAN, en su conferencia sobre “Gestión del cambio”, enfatizó en la conducta de las personas para generar cambios trascendentales en la vida y en las instituciones donde laboran, para lo cual es importante tener una cultura de evaluación. “Lo que no se evalúa, se devalúa. Lo que no se mide no existe”, subrayó.

Las claves para esa transformación son: La pasión, que significa creer en lo que se hace; las personas y sus expectativas, de quienes hay que conocer sus necesidades y preocupaciones; los procesos, que permiten organizar el trabajo diario; la generosidad, que implica enseñar y compartir todo lo que se sabe para el equipo de trabajo; y sonrisas, cuyo significado se relaciona las actitudes de las personas ante la vida diaria. “El talento atrae talento y la mediocridad atrae mediocridad”, sentenció, enfatizando en la importancia del trabajo en equipo.

EL DATO: