Jueves 23 de Noviembre del 2017

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El sistema de educación superior peruano es hoy más complejo que hace 10 o 20 años. En el pasado, la educación superior tenía el papel principal de formar un número limitado de profesionales, tales como abogados, médicos, profesores e ingenieros. Hoy, las expectativas son más complicadas.

La Presidenta de Reisberg & Associates, Liz Reisberg, escribe el siguiente artículo:

La sociedad demanda de la educación superior no solo formar profesionales, sino también técnicos, ciudadanos, líderes e innovadores. Luego del surgimiento y expansión del modelo de universidades de investigación, se le agregó aún otra tarea a la educación superior: la de producir nuevos conocimientos. A lo anterior hay que sumar que la educación superior representa una inversión importante de recursos por parte de la sociedad y las familias.

Cuando la participación en la educación era muy reducida, bastaba con una supervisión más informal, que en muchos casos quedaba en manos de algunos inspectores del Ministerio de Educación.  Con la expansión explosiva de la matrícula en las últimas décadas, el monitoreo del sector se volvió más complejo.  Tomando en cuenta lo mencionado es justo exigir que las instituciones tengan la obligación de rendir cuentas al entorno que resulta impactado por sus actividades.

El desafío es cómo evaluar un sector tan vasto, tan complicado y tan diverso.  Éste es el reto al que se enfrenta el Sistema Nacional de Evaluación Acreditación y Certificación de la Calidad Educativa (SINEACE).  Para responder a dicho reto, el SINEACE se ha dedicado la construcción de un sistema de evaluación apropiado para el contexto peruano.  Con ese fin, se ha convocado un número incontable de encuentros, talleres y consultas con el objeto de definir las necesidades y expectativas de la sociedad peruana de la educación terciaria para construir.

Con los resultados de la primera fase las comisiones del SINEACE desarrollaron estándares para la evaluación de carreras y luego ofrecieron capacitaciones por todo el país sobre su aplicación Ello ha resultado en una nueva conciencia y reflexión sobre las actividades educativas en Perú.

Es importante resaltar el propósito de los procesos de evaluación que se están implementando. No es tanto un juicio definitivo por el SINEACE sino integrar procesos de un monitoreo continuo por las instituciones sobre sus propias actividades.  Este proceso necesita de una perspectiva externa para confirmar que las actividades internas están adecuadas pero la responsabilidad final para la calidad tiene que radicar dentro de cada institución de educación superior.

El trabajo del SINEACE está en su etapa inicial.  Una mirada hacia la experiencia de otros países confirma que los procesos para asegurar la calidad de la educación sirven como impulsos para la mejora permanente, no como un fin definitivo.  Así los mismos procesos de evaluación están siempre sujetos a evaluación y revisión.  La calidad no es un fin, sino un proceso continuo y las herramientas y procedimientos que el SINEACE está diseñando están orientados a ese proceso y a la rendición de cuentas que una sociedad necesita y merece de su sistema educativo.

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